Una rebosante vegetación andina rodea a uno de los cañones más profundos del mundo: el Cañón del Colca, hogar y reino del cóndor, señor absoluto de estos cielos increíblemente azules.
Como todo rey, el cóndor es esquivo y no se deja ver tan fácilmente; pero de pronto, como de la nada, puede pasar casi rozándonos. Otras veces solo nos permitirá observarlo a lo lejos, como un punto por encima de las montañas.
Aun así, los visitantes lo esperan todas las mañanas, desde el primer rayo de sol, con sus cámaras listas y el asombro a flor de piel.
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