Santísima Cruz de Motupe, fiesta religiosa de Lambayeque
A 90 km al norte de Chiclayo, en el distrito de Motupe, se ubica el Santuario de la Cruz de Chalpón: considerado uno de los principales lugares de peregrinación de todo el norte peruano, donde miles de católicos de todo el planeta se reúnen para rendir culto a la sagrada cruz. La gruta natural, donde en 1868 fue hallada la Santa Cruz, constituye el verdadero origen y centro de devoción de este lugar. Posteriormente, en 1943, se construyó sobre ella una capilla que, con su imponente arquitectura, complementa y realza el valor espiritual y cultural del santuario.
El centro religioso se alza a 500 metros, sobre cactus y arbustos coloridos típicos de la región, y se ha convertido en un excelente mirador para contemplar el valle, la ciudad de Motupe y todo el ecosistema forestal.
Tras una prolongada cuarentena producto de la crisis de salud que afronta el mundo entero, poco a poco los visitantes han ido reanudando las visitas al cerro Chalpón donde descansa la cruz, claro está, con mascarilla presente y todos los protocolos de salud dictados por el Gobierno.
El 5 de agosto es el día central de esta celebración, de manera tal que los peregrinos llegados desde Lambayeque y de todo el mundo.

El 5 de agosto es el día central de esta celebración, de manera tal que los peregrinos llegados desde Lambayeque y de todo el mundo.
Crédito: Federación de Periodistas del Perú.
La historia de La Cruz de Chalpón
Cuenta la leyenda que en 1860, un religioso llamado Juan Agustín Abad, que llevaba una vida de penitencia, se había asentado en los parajes del cerro Chalpón. Este fraile visitaba continuamente los poblados de Motupe y Olmos para celebrar misas, efectuar bautizos y predicar el evangelio. Los fieles le facilitaban posada y alimentos durante sus visitas. Por las conversaciones que los pobladores sostuvieron con él, se enteraron de que había fabricado con sus propias manos tres cruces, las cuales se encontraban en tres cerros de la zona: Chalpón, Penachi y el Rajado.
Inesperadamente, el religioso dejó la localidad y se dirigió a la sierra, donde se contagió de la peste de uta -enfermedad de úlceras faciales- que asolaba aquella zona. Más tarde, los pobladores de Motupe supieron que el franciscano se había marchado a Lima, donde finalmente falleció en 1866.
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Desde aquella fecha, los motupeños se empeñaron en buscar las cruces, hasta que hallaron una de ellas: la del cerro Chalpón, ubicado a 10 km de Motupe. El 5 de agosto de 1868, un poblador de nombre José Anteparra encontró esta sagrada reliquia incrustada sobre una gruta.
Difundido el hallazgo, se organizó una peregrinación que con el tiempo llegó a ser multitudinaria. Con los fondos recaudados, se recubrió el rústico madero con anillos de oro y plata, y fue colocado sobre una base de metal. Según la tradición, el padre Abad habría dejado indicado que la cruz debía permanecer en la cueva, y ser descendida y transportada para su culto en Motupe solo por algunos días del año. En los primeros tiempos de este ritual, la cruz se bajaba mediante cuerdas y luego retornaba a su lugar de la misma manera tras el fin de las festividades.
El 5 de agosto es el día central de esta celebración, de manera tal que los peregrinos llegados desde Lambayeque y de todo el mundo, se instalan en la plaza de Motupe para contemplar la procesión del sagrado madero y agradecer por los favores recibidos. Al día siguiente, la cruz regresa al templo y durante la noche, el cielo es iluminado con fuegos artificiales y cohetes, mientras las bandas de música alegran el fervoroso ambiente.
¿Por qué la Santísima Cruz de Motupe atrae a miles de peregrinos cada año?
La fiesta de la Cruz de Motupe no solo es un evento religioso, sino una experiencia cultural y turística única que permite a los visitantes vivir de cerca la devoción y las tradiciones del norte peruano. Cada año, miles de personas de Lambayeque y de distintos lugares del mundo se acercan al Santuario de la Cruz de Chalpón para participar en misas, procesiones y rituales que combinan fe, música y colorido.
Más allá del fervor religioso, el lugar ofrece oportunidades de turismo en la zona. Los visitantes pueden recorrer los alrededores del cerro Chalpón, contemplar la flora típica de la región y disfrutar de vistas panorámicas del valle de Motupe. La localidad cercana cuenta con mercados y ferias donde se pueden adquirir artesanías, productos locales y recuerdos de esta experiencia inolvidable. Además, los turistas tienen la oportunidad de conocer la cultura y gastronomía regional, probando platos tradicionales como el seco de cabrito o la chicha de jora.
Llegar a la Cruz de Motupe es sencillo: desde Lima, un vuelo de aproximadamente 1 hora y 15 minutos te lleva a Lambayeque, seguido de un traslado en bus o coche hacia Motupe. La facilidad de acceso hace que sea un destino atractivo para quienes buscan combinar espiritualidad con turismo receptivo. Durante la festividad, se recomienda ropa cómoda, zapatillas y gorra, además de llevar dinero en efectivo para disfrutar de las diversas actividades locales.
Participar en la celebración de la Cruz de Motupe permite comprender la importancia de las tradiciones religiosas en la vida cotidiana de los peruanos, mientras se disfruta de un entorno natural y cultural impresionante. Para los viajeros internacionales, esta experiencia no solo ofrece un encuentro con la fe, sino también una inmersión completa en la identidad, hospitalidad y riqueza cultural del norte de Perú.
Crédito: Municipalidad Distrital de Motupe¿Cómo llegar al evento?
Ruta 1
Lima – Lambayeque
1 h 15 min aproximadamente
Recomendaciones:
- Aventurarse y disfrutar de las divesas actividades que ofrece Lambayeque.
- Realizar turismo en la zona.

Información general:
Indispensable:
Ropa cómoda para caminar, zapatillas, gorra, lentes de sol, dinero en efectivo.Fecha:
| 5 de agosto |
Horario:
depende de la actividadPrecio:
depende de la actividad