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peru.travel
Tuesday, May 11, 2021
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Quizás no sabías que el santuario histórico de Machupicchu se mantuvo oculto durante más de cinco siglos, que su nombre proviene del idioma quechua y que significa Montaña vieja o que existen muchas teorías sobre lo que pudo significar para los incas.
Esta antigua ciudadela aún guarda muchos secretos y datos interesantes por descubrir. Por ello, a continuación, te compartimos algunos más que seguramente desconocías sobre esta joya de la arquitectura y la ingeniería, considerado principal destino arqueológico de toda América Latina.
Una ciudadela escondida
Actualmente, se sabe que Machupicchu fue construido durante la mitad del siglo XV y que lo abandonaron 100 años después, tras la llegada de los españoles. Su ubicación, en una zona remota de los Andes peruanos, y el esfuerzo de los incas por ocultar sus caminos a fin de evitar que fuera saqueada, hicieron que pasara desapercibida durante casi 400 años.
Fue hasta 1911 que el explorador estadounidense, Hiram Bingham, logró llegar al complejo guiado por pastores locales y de esta manera descubrió sus edificaciones, muchas de ellas cubiertas por la maleza. Si bien algunos hombres cusqueños ya habían visitado antes el lugar, fue gracias a la llegada de Bingham que Machupicchu se dio a conocer al mundo a través de un artículo publicado en la prestigiosa revista de la National Geographic.
Un origen lleno de misterio
Hasta hoy las certezas sobre la construcción de Machupicchu son pocas. Algunas teorías sostienen que se trató de un sagrado mausoleo inca, mientras que otras señalan que fue un importante centro administrativo y agrícola cuyos andenes, canales y zonas de cultivo sirvieron para suplir las necesidades básicas de su población. No obstante, todo apunta a que el gobernador inca Pachacútec ordenó edificar un complejo residencial que albergue edificios y templos de carácter civil y religioso.
Algo que llama la atención es el método que utilizaron los incas no solo para levantar y transportar una gran cantidad de piedras pesadas sin que sufriesen daños, sino también la técnica de moldeado para tallar y encajar una sobre otra a la perfección.
La montaña vieja o la ciudad escalón
Según un estudio de la historiadora española Mari Carmen Martín Rubio, el verdadero nombre de Machupicchu fue Patallaqta que deriva de los vocablos quechua pata (escalón) y llaqta (pueblo o ciudad). Martín Rubio se basó en un texto publicado en el libro Suma y Narración de los incas (Juan de Betanzos) donde se afirma que el inca Pachacútec pidió ser enterrado en "sus casas de Patallaqta en Cusco". Cabe resaltar que al interior de la ciudadela existen bóvedas que fueron utilizadas como tumbas.
Sin embargo, el nombre como se le conoce mundialmente es Machupicchu cuyo significado es ‘Vieja montaña’ en alusión al elevado monte ubicado a un lado del santuario y que desde su cima se tiene una espectacular vista de todo el lugar. Llegar hasta allí es una de las mejores experiencias que se puede tener en este viaje. Y es que, durante la caminata, entre senderos y más de mil escaleras, se observa una exuberante cantidad de flora y fauna presente.
Cuenta con un reloj solar
Uno de los más grandes misterios de Machupicchu es una enorme piedra pulida llamada Intihuatana, conocida como el reloj solar de los incas. Está ubicada en el sector Hanan sobre una explanada y se cree que servía como observatorio astronómico que marcaba las estaciones de siembra y cosecha; incluso, los movimientos del sol y los cambios climáticos. Es muy común que los turistas acerquen sus manos sobre el monolito, pues según la creencia, irradia una gran cantidad de energía.
Tiene una arquitectura resistente a los sismos
La construcción de Machupicchu ha dejado valiosas enseñanzas sobre el sistema antisísmico empleado que hasta hoy es difícil de igualar. Muy avanzados a su época, los incas edificaron el santuario justo sobre la matriz de dos fallas tectónicas, logrando así que los muros no sufran algún tipo de daño ante eventuales movimientos telúricos.
Se dice que cuando se produce un terremoto, las enormes piedras de Machupicchu bailan sobre su eje, es decir, se mueven durante el sismo y luego vuelven a situarse en su lugar. Sin este método de construcción, muchos de los templos y edificios de la ciudadela inca se habrían derrumbado en el pasado.
Fuentes: National Geographic / Padondenosvamos.com / El País / Andina
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