Marca Perú

Escrito por:

peru.travel

Tuesday, November 17, 2020

En esta página

Joya arquitectónica de los antiguos peruanos, la fortaleza de Kuélap se distingue por su carácter monumental y lo complejo de su ubicación. Su importancia histórica radica en que permite conocer con detalle la historia de los Chachapoyas: una sociedad que alcanzó un esplendor cultural desde mucho antes del Imperio incaico. Kuélap es, sin duda, el testimonio más admirable de los Andes nororientales del Perú.

Visitar esta ciudad ancestral consiste en un recorrido donde no sólo descubrirás parte de la historia preínca de este país, sino que también entrarás en contacto directo con la naturaleza y la selva montañosa de la región Amazonas. Ubicado en el distrito de Tingo, este tesoro de la construcción y de la arquitectura espera por tu visita: una experiencia que será muy enriquecedora e inolvidable.

Joya arquitectónica de los antiguos peruanos, la fortaleza de Kuélap se distingue por su carácter monumental y lo complejo de su ubicación.
Crédito: PromPerú.

Baluarte en las alturas

Ubicada a 3000 m s. n. m., en la cima de una montaña que domina el estrecho valle del río Utcubamba, esta imponente fortaleza, de seis hectáreas de extensión, es una de las más grandes de América. Fue descubierta en 1843 por Juan Crisóstomo Nieto, en ese entonces juez de Chachapoyas, durante una expedición por la zona. Luego de tres horas de exploración, Crisóstomo Nieto divisó a lo lejos las murallas del gran complejo, cubiertas de vegetación y prácticamente intactas.

El recinto está conformado por 420 viviendas de forma circular y techos inclinados de paja. Las murallas exteriores, de piedra y barro, son de diferente altura y las paredes más altas llegan a medir hasta 20 metros. Su especial ubicación tenía como finalidad facilitar el trabajo de sus defensores, que prácticamente solo tenían que preocuparse de cuidar un flanco de la edificación, además de tener una vista panorámica de todo el valle.

El montaje defensivo se complementa con dos torreones situados al norte y al sur del complejo, y estrechos pasillos diseñados para que los eventuales invasores solo pudieran avanzar en fila de a uno. Restos de hachas de piedra y proyectiles para honda han sido hallados cerca, los cuales evidencian los combates que se llevaron a cabo en este lugar.

Los recintos interiores no poseen ventanas y en sus fachadas, se aprecia frisos decorativos con figuras antropomorfas. Llama la atención El Tintero, una edificación labrada finamente en piedra, de más de cinco metros de altura, y una habitación subterránea de seis metros de profundidad.

Genios de la construcción

La cultura Chachapoyas estuvo conformada por diversas comunidades indígenas, cada una administrada por un propio curaca. Se asentaron en varias zonas de la sierra y selva alta entre las cuencas de los ríos Marañón y Huallaga. En el escarpado y agreste territorio que ocuparon, los Chachapoyas se dedicaron al cultivo del maíz, la papa, el olluco y la mashua. Fueron grandes artistas de la construcción y la arquitectura, como se puede notar en los complejos arqueológicos de Kuélap y el Gran Pajatén.

La construcción de Kuélap fue un gran desafío para los Chachapoyas debido a la difícil ubicación y a la cantidad de material que se requirió para erigir la fortaleza. Los muros son de piedra caliza, trabajada con mortero de arcilla amarilla. Se estima que solamente para levantar las dos murallas principales se requirió más de 100 mil bloques de rocas talladas cuyo peso era superior a las 10 mil toneladas.

Otro problema que debieron solucionar fue el abastecimiento de agua. Durante décadas, esto fue un misterio para los investigadores. Recién en 1965, se descubrió agua subterránea en las inmediaciones de la fortaleza, lo que confirma la existencia de un manantial cercano al lugar.

¿Cómo llegar?

Para llegar a Kuélap debes viajar en avión desde Lima hacia Chachapoyas, con una hora y 45 minutos de vuelo. También puedes dirigirte hacia otras ciudades cercanas, como Tarapoto, Jaén o Chiclayo, para después continuar con el recorrido por tierra. Otra alternativa es ir directamente en bus: desde la capital peruana son entre 22 y 24 horas de viaje a través de la cordillera.

Una vez en Chachapoyas, debes desplazarte hasta la localidad de Nuevo Tingo. Los buses parten desde el terminal terrestre y tardan una hora en llegar. Luego, tendrás dos opciones para ir a Kuélap: en teleférico o a pie.

Si te gusta el trekking, considera llevar mucha agua y zapatillas cómodas para sobrellevar la ardua caminata de más de 3 horas. La recomendación es llegar un día antes para que logres aclimatar tu organismo y así evitar el soroche. Si eliges ir por telecabina, el tiempo de viaje hasta el parador turístico La Malca es de 20 minutos. En seguida, solo tendrás que iniciar una ruta a pie de tan solo 30 minutos hasta la zona arqueológica. Para ingresar a la fortaleza debes pagar una entrada que varía según seas residente nacional, extranjero o estudiante. ¡Anímate a visitar este tesoro arquitectónico!

Fuentes: Arqueología del Perú / El Comercio / Telecabinas Kuelap / Red bus / Peru hop

Síguenos a través de nuestras redes sociales
Facebook | Instagram | Twitter | TikTok | YouTube