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peru.travel

Monday, September 14, 2020

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Visitar la Reserva Nacional Pacaya Samiria en la Amazonía peruana siempre será una gran experiencia, no solo por ser un espacio natural con mucha importancia para la vida silvestre, sino también porque es un lugar que promueve la investigación y la conservación de la biodiversidad del territorio. En ella, concurre una amplia red de cursos fluviales que albergan una gran variedad de ecosistemas acuáticos y terrestres.

Ecosistema flexible

La superficie de esta reserva constituye el 1.5 % del territorio del Perú y se trata del área amazónica bajo protección más grande del mundo. Sus terrenos se ven inundados durante los meses de lluvia (octubre y abril), en que los ríos se desbordan y hacen que cerca del 80 % de este territorio quede cubierto por las aguas.

De ahí que el ambiente sea tanto terrestre como acuático. Cuando las lluvias cesan, los cauces de los ríos vuelven a su estado natural y producen nuevamente pequeñas lagunas y ríos. La Reserva nos ofrece, entonces, un ecosistema flexible.

Refugio de flora y fauna

Entre los animales más insólitos que se pueden observar en la reserva se encuentra el pez selvático más grande: el paiche. Algunos ejemplares miden hasta dos metros de largo y pesan unos 150 kg. El paiche es el monarca de los ríos amazónicos. La tortuga charapa es otra de las especies endémicas. Habita en los ríos y cochas, y es uno de los quelonios de agua más grandes del mundo. La tortuga charapa puede llegar a medir un metro y pesar hasta 50 kg.

En la reserva también es posible observar a la anaconda, una de las serpientes constrictoras más grandes de la Amazonía. Su impresionante anatomía de diez metros de largo y unos 250 kg de peso hacen que su aspecto sea realmente intimidante. Sin embargo, contrariamente a lo que se suele pensar, este tipo de serpientes no son venenosas, aunque conviene apreciarlas a distancia.

Por otro lado, existen variedades de delfines en Pacaya Samiria: el delfín gris o bufeo plomo y el delfín rosado, de pico largo y cabeza abultada. Los nativos atribuyen a estas especies ciertos poderes mágicos, como la capacidad de embarazar a las mujeres que se acercan a las orillas de los ríos durante las noches.

En la reserva, se ha documentado la existencia de más de 1200 especies de plantas agrupadas en más de un centenar de familias. Destacan las orquídeas, de las que se ha encontrado 22 especies, y las palmas, con 29 variedades. Por su lado, el aguaje es muy apreciado por sus frutos que son consumidos tanto por animales como por seres humanos.

Además, es posible encontrar una gran variedad de plantas medicinales y árboles de gran tamaño como la lupuna.

¿Cómo llegar?

Si estás en Lima, deberás tomar un vuelo a Iquitos, que dura una hora y 45 min aproximadamente. A dos horas de allí por carretera se encuentra la localidad de Nauta, una de las entradas a la reserva. La otra opción es entrar por Requena, una ciudad distante 48 horas en lancha de Iquitos. Existe un pago por derecho de ingreso.

El recorrido por la reserva es estrictamente a través de los ríos y es posible hospedarse en albergues turísticos ubicados en las riberas.

La temperatura oscila entre los 22 y los 35° C, y las lluvias son permanentes, por lo que se recomienda llevar ropa liviana e impermeable; sombrero o gorro, lentes de sol, binoculares, protector solar y repelente para insectos. Asimismo, es preferible estar vacunado contra la fiebre amarilla. El resto es espíritu de aventura.

Fuentes : Sernanp / denomades / pacaya-samiria.com

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