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peru.travel
Thursday, September 24, 2020
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Parecidos por su forma globular a las rosquillas o dónuts, y por su textura a los buñuelos, los Picarones son uno de los postres preferidos por todos los peruanos, al punto en que son considerados de los más tradicionales y exquisitos de la repostería peruana. Bañados en miel de chancaca, estas delicias han estado presentes en la cultura popular desde hace casi dos siglos.
El arte de su preparación está relacionado con manos femeninas; así lo atestiguan diversos artistas peruanos; entre ellos, el pintor Pancho Fierro, en una de sus piezas de 1850; el compositor Felipe Pinglo Alva en su vals De vuelta al barrio y la destacada compositora afroperuana Victoria Santa Cruz, en una canción criolla en homenaje a la buñolera Mamá Haydee.

Los Picarones son uno de los postres preferidos por todos los peruanos. Crédito: PromPerú.
El origen
Cuenta la historia que el Picarón tuvo su origen en la época prehispánica, cuando los indígenas preparaban una receta similar a base de camote y zapallo, insumos que formaban parte de la alimentación de los Incas. Posteriormente, con la llegada de los españoles, se agregaron nuevos ingredientes, como la harina de trigo y el azúcar, y el Picarón adquirió su clásico agujero en el centro.
Tan grande fue el éxito y la popularización de este postre entre los limeños que, con el tiempo, la receta fue pasando de generación en generación, sobre todo entre las cocineras de las familias afrodescendientes. Muchas de estas mujeres eran pregoneras que anunciaban sus productos con versos o cantos melódicos. Los Picarones salían como pan caliente en procesiones religiosas como la del Señor de los Milagros.
"¡Aquí están los picarones calientitos! Me llaman picaronera porque vendo picarones y no me llaman ratera cuando robo corazones... ¡Qué ricos! ¡Qué ricos! ¡Picarones calientitos!... Redondos y tostaditos, en su miel bien bañaditos, van provocando los pillos a vejetes y chiquillos", dice la letra de “La picaronera”, una composición de la artista peruana Rosa Mercedes Ayarza, y que muestra una estampa de esta dulce tradición.
Actualmente, el consumo de los Picarones es tan demandado por peruanos y extranjeros que es posible encontrar en casi cualquier rincón de la capital una carretilla donde degustarlos.
Hazlos en casa
Para preparar la miel de los Picarones, corta la chancaca en muy pequeños trozos y vuelca todo dentro de una cacerola. Añade una taza de agua y cocina hasta disolver por completo. Luego, con ayuda de un cernidor, cuela la preparación y viértela en una olla. Es importante colar la chancaca diluida para retirar por completo todo tipo de ramitas.
A continuación, agrega 250 g de azúcar y una taza de jugo de naranja. Puedes darle más sabor a la miel agregándole membrillo, manzana o piña. Complementa con 2 hojas de higo, 2 ramitas de canela y 5 unidades de clavo de olor. Cocina la mezcla a fuego medio hasta conseguir una textura de miel.
Para preparar los Picarones, echa en una cacerola 750 g de camote en cubos y cúbrelos con agua. Tapa la olla y cocina a fuego medio durante diez minutos. Luego, cuela y reserva el agua de la cocción. Machaca los cubos en un plato hasta formar una especie de puré. Realiza el mismo procedimiento con 1 kg de zapallo en cubos.

Cuenta la historia que el Picarón tuvo su origen en la época prehispánica, cuando los indígenas
preparaban una receta similar a base de camote y zapallo. Crédito: Adrián Portugal / PromPerú.
Una vez que tengas ambas preparaciones listas, vierte en un plato hondo el agua de la cocción del zapallo (200 ml) y del camote (100 ml), 2 cucharadas de anís, 60 g de azúcar rubia, 10 g de levadura seca. Integra la mezcla y añade 500 g del puré de zapallo, 300 g del puré de camote, 650 g de harina sin preparar, y continúa removiendo por unos minutos más. En seguida, cubre la preparación y mantenla por cuatro horas en un lugar cálido.
Para realizar los agujeros en la masa debes sumergir antes los dedos en un vasito de agua con sal (esto evitará que la masa se quede pegada). Cuando tengas listos los aros, échalos en abundante aceite a temperatura media alta y espera a que se inflen en forma de rosca. Con ayuda de un palillo, retíralos y sírvelos en un plato, bañados en miel de chancaca. ¡Buen provecho!
Fuentes: Redbus / RPP / Lamula
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