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peru.travel

Wednesday, September 29, 2021

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Perú lo tiene absolutamente todo. Incluso tiene hasta su propia Capilla Sixtina. Pero, esta no fue una extensión de la maravillosa obra de arte de Miguel Ángel, que retrató El Juicio Final en la bóveda y el testero de esta magnífica labor arquitectónica, diseñada y construida bajo el mando de Bacio Pontelli y Giovanni de Dolci en el corazón de la Ciudad del Vaticano, en la que funciona hasta hoy en día como la residencia del papa de turno.

La “Capilla Sixtina” peruana, apelativo que recibe la iglesia San Pedro, está ubicada en Andahuaylillas, uno de los doce distritos que pertenece a la provincia de Quispicanchi, en la región del Cusco, al sur del Perú. Este atractivo es uno de los más visitados por los feligreses y amantes del arte, pues a pesar de su modesta y no tan ostentosa fachada, te puedes quedar boquiabierto una vez que ingresas a sus confines: su interior brilla por sí solo.

Los enchapes de oro que encuentras en las paredes, cuadros, puertas, bóveda y altar mayor te maravillarán a tal punto de no creer que, en medio de los Andes peruanos, puedes encontrar este sorprendente tesoro de arte religioso. Eso, sin contar con las hermosas obras de arte de influencia renacentista que están en su interior.

Está ubicada en Andahuaylillas, uno de los doce distritos que pertenece a la provincia de Quispicanchi. Crédito: Shutterstock.

¿Cuál era la razón para que esta iglesia tenga un poderoso impacto visual en su interior? Según algunos historiadores, era para convencer a las grandes multitudes indígenas de convertirse al cristianismo. Querían asombrarlos con esa mística que transmite. Esta táctica fue implementada por el régimen español que trajo consigo la religión y este maravilloso arte, que sigue pasmando a todo aquel que cruza las puertas del templo.

La iglesia en todo su esplendor

Se estima que la iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas fue construida a finales del siglo XVI. La prueba más irrefutable es una firma (con fecha de 1626) del artista peruano de pintura colonial Luis de Riaño, discípulo del italiano Angelino Medoro, que se trasladó al Perú para convertirse en uno de los máximos representantes de arte de la escuela cusqueña de pintura.

Su fachada renacentista e interior de la corriente artística del barroco, hacen de esta iglesia un lugar inimaginable, como si una vez que traspasas sus puertas ingresar a una cámara del tiempo que te trasporta a 400 años en el pasado. El techo está decorado con motivos naturalistas, florales y frutales, que representan la idiosincrasia de la zona. Además, en la iglesia se pueden ver lienzos en las paredes, donde se pueden apreciar obras como la Crucifixión, El bautismo de Cristo y el Arcángel San Miguel, entre otros.

Se estima que la iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas fue construida a finales del siglo XVI.
Crédito: Marco Nishiyama Centeno.

Esta iglesia –junto a los templos de la Compañía de Jesús, San Juan Bautista de Huaro y la Capilla de la Virgen Purificada de Canincunca- es una de las paradas de la tan conocida ruta barroco-andina, un servicio turístico que se ofrecen a los interesados que quieran conocer, en primera persona, un poco más sobre esta expresión artística, cultural e histórica del Perú.

Si quieres conocer la iglesia de San Pedro de Andahuaylillas por tu propia cuenta, puedes tomar un bus en la Plaza de Armas del Cusco. El tiempo aproximado en ruta es de unos 45 minutos, aproximadamente.

La iglesia San Pedro Apóstol es una de las paradas de la tan conocida ruta barroco-andina. Crédito: Víctor Manuel Chávez / PromPerú.

Fuentes: WMF.org / Blog Red Bus

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