Marca Perú

Escrito por:

peru.travel

Tuesday, February 1, 2022

Perú es uno de los países que deslumbra por su belleza paisajística, destinos de ensueño y atractivos llenos de historia. Esto lo sabe muy bien la revista internacional Condé Nast Traveler, que ha incluido a Paracas en su lista de los 50 lugares más bellos del planeta para visitar este año.

En la lista –elaborada por los editores del prestigioso magacín- se destaca a la Reserva de Paracas como un destino imprescindible de visitar, esto gracias a su singular geografía donde el ondulante desierto se encuentra con el mar, conformando un paisaje encantador rico en vida silvestre y paisajes naturales.

“Un pequeño pueblo costero en la región de Ica en Perú, Paracas es donde el desierto se encuentra con el mar. Un viaje a la zona no está completo sin un paseo en bote a las rocosas islas Ballestas, frente a la costa del Pacífico, conocidas por su diversa vida silvestre, que incluye bandadas de leones marinos y multitudes de pingüinos bebés”, reseña Katharine Sohn, escritora de Condé Nast Traveler.

Paraíso iqueño

Ubicada a 4 horas –aproximadamente- de Lima, la Reserva de Paracas tiene lo que el turista necesita para disfrutar días de ensueño. Desde playas paradisíacas hasta una variada fauna - alberga alrededor de 1500 especies de animales-, este destino lo tiene todo.

Creada en 1975 como área natural protegida por el Estado, tiene en las Islas Ballestas a uno de sus grandes atractivos. Aquí, quedarás maravillado por el espectáculo marino que ofrecen los lobos que, juntos con sus crías, se acercarán a tu embarcación para saludarte. Por su parte, los pingüinos de Humboldt, se reunirán en la orilla para darte la bienvenida.

Otra parada imperdible en Paracas son sus playas. La Mina y el Raspón son las más concurridas. En la primera es posible practicar el buceo y la pesca con cordel. La segunda destaca por su pacífico oleaje y su orilla libre de rocas, lo que la hace ideal para ir con niños. La Roja es otra playa que deslumbra por paisaje teñido de rojo debido a las múltiples erupciones volcánicas que se desarrollaron antiguamente en el océano Pacífico. Si bien no está permitido bañarse, es un muy buen lugar para tomar fotografías.

Ubicado sobre un acantilado de arena, el candelabro de Paracas es otro lugar imperdible de la reserva. Tiene un tamaño de 181 metros de largo por lo que es posible observarlo desde 20 km de distancia. Su grabado se atribuye a la cultura Paracas y se remonta al año 200 a. C. Se cree que este geoglifo sirvió para orientar a los antiguos pescadores de esta localidad durante sus actividades mar adentro, lo que demuestra el ingenio y destreza que caracterizaron a esta civilización.

El dato

Se recomienda visitar Paracas entre diciembre y abril, que son los meses de verano y en los que la temperatura puede superar los 30 °C.

Fuentes: Andina / Condé Nast Traveler

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