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peru.travel
Tuesday, July 13, 2021
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Ubicado a una hora de Machupicchu, el Intipunku -o Puerta del sol- es uno de los atractivos más visitados que complementan el recorrido por este importante destino turístico. Se trata de un imponente portal de piedra que, durante la época de los incas, tuvo la función de ser el principal acceso a la ciudadela. Y es que, desde sus 2745 metros de altitud, brinda una vista privilegiada del valle del río Urubamba, la montaña Huayna Picchu, el pueblo de Aguas Calientes y sus alrededores; un espectacular paisaje que solo se puede apreciar desde aquel lugar.
Si bien en la actualidad existen otras entradas al Machupicchu, el Intipunku se considera el más importante debido a que fue el primero que se construyó con el fin de unir a la ciudadela sagrada con el Cusco a través del Qhapaq Ñan o Camino Inca. Al ingresar, los visitantes -en su mayoría, miembros de la nobleza- eran recibidos por los guardianes del recinto que entregaban ofrendas y alimentos como parte del acto de bienvenida al santuario.

Al ingresar por el Intipunku, los visitantes eran recibidos por los guardianes del recinto que entregaban ofrendas.
Crédito: Shutterstock.
La Puerta del sol en los tiempos de los incas
Con el fin de tener un lugar seguro y de mayor control con las personas que ingresaban y salían de Machupicchu, los incas construyeron el Intipunku sobre un estratégico lugar en la cima de una elevada montaña. La estructura estaba conformada por varios muros, ventanas, puertas y terrazas, y en los alrededores con un gran número de escalinatas de piedra cuyos caminos nacen desde varios lugares y finalizan en el portal.
Como su nombre lo indica, la construcción estaba dedicada al Inti -el dios Sol del Imperio Inca-, pues, durante los solsticios de verano, los rayos solares se filtraban por la puerta de ingreso, lo que causaba un brillante resplandor sobre el terreno. Esto ha llevado a pensar que el Intipunku sea considerado también un observatorio astronómico que determinaba tanto los solsticios y equinoccios -movimientos del sol-, como también la alineación de las pléyades -constelación de estrellas-.
Se sabe que los incas tenían gran conocimiento de los astros y la vía láctea -la cual denominaban Hatun Mayo-, el cual les permitía conocer más sobre las épocas de prósperas cosechas, además de definir las fechas de homenaje a sus dioses.

Los incas construyeron el Intipunku sobre un estratégico lugar en la cima de una elevada montaña. Crédito: Shutterstock.
¿Cómo visitar el Intipunku?
Existen dos maneras de conocer la Puerta del sol: una de ellas es a través del Camino Inca. Esta alternativa, preferida por los amantes del trekking, consiste en una caminata de 4 días que nace en la localidad de Piscacucho -en el km 82 de la vía férrea en dirección a Machupicchu- y que atraviesa los pueblos de Wayllabamba, Pacaymallo y Wiñay Huayna, cruzando el Intipunku como puerta de ingreso al santuario arqueológico.
La otra opción es a través de una visita a Machupicchu con una caminata de cerca de una hora que, si bien no demanda una exigente condición física, se eleva por 500 metros de altura. Es importante recordar que ambos recorridos incluyen un boleto de ingreso hacia la ciudadela.
La visita al Intipunku está abierta al público durante todo el año, pero se recomienda realizarla en junio, julio y agosto, meses donde las lluvias son menos frecuentes, lo que hará que la experiencia sea más disfrutable sin que genere mayores contratiempos. De todos modos, es preferible usar zapatillas para la lluvia y contar con todo el equipo necesario para mayor seguridad.

La visita al Intipunku está abierta al público durante todo el año, pero se recomienda realizarla en junio, julio y agosto.
Crédito: Shutterstock.
Fuentes: Boletomachupicchu.com / Tuguia.net
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