
Escrito por:
peru.travel
Wednesday, June 24, 2020
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Visitar el Cusco es hacer un viaje en el tiempo en la historia del Perú. Su estrecha combinación e influencia histórica de dos mundos -el incaico y el español- han marcado una huella especial en su identidad cultural que continúa presente hasta hoy.
Esta valiosa y particular herencia ha hecho que esta ciudad no solo sea reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad, sino que también le ha valido para convertirse en motor turístico del Perú y ser carta principal de bienvenida para miles de visitantes de todo el mundo.
A continuación, te presentamos seis importantes destinos que debes incluir en tu próximo viaje hacia el ‘ombligo del mundo’.
La maravillosa fortaleza de Sacsayhuamán
Considerada como la mayor obra arquitectónica del Imperio Incaico -según el cronista Garcilaso de la Vega-, este recinto arqueológico es uno de los atractivos más importantes que debes visitar a tu llegada al Cusco.
Este complejo, ubicado a solo 2 km de la ciudad, sirve como punto de inicio en el recorrido por la historia incaica y revela las impresionantes técnicas de ingeniería y precisión que caracterizaron a esta civilización y que produce la admiración de sus visitantes.

Sacsayhuamán está ubicado a 2 km de la ciudad del Cusco. Crédito: Gihan Tubbeh / PromPerú.
Sobre su función, existen dos teorías. Una se basa en que se trató de una fortaleza militar, mientras que otra sostiene que fue un centro ceremonial que sirvió para conmemorar las victorias incas en una muestra de poder y grandeza. En la actualidad, Sacsayhuamán, con sus grandes explanadas, es lugar de esparcimiento para los cusqueños y también escenario de tradicionales festividades como el Inti Raymi.
La Catedral
Es una de las muestras arquitectónicas coloniales más representativas de la ciudad. Ubicada frente a la Plaza de Armas, se trata de una edificación de estilo barroco y renacentista conformada por un templo principal y dos capillas. En su interior se puede apreciar un majestuoso altar labrado en granito, obras talladas en plata y una valiosa colección de lienzos de la escuela cusqueña.
El Coricancha
Conocido como Templo Dorado, este recinto fue el principal santuario de los Incas. Se construyó durante el reinado de Pachacútec (1471-1493) y según historiadores fue una de las edificaciones que más impactó a los conquistadores españoles por su belleza, fastuosidad y finura.
Actualmente, se puede apreciar parte de este encantador escenario, sobre todo al interior de sus salones y muros. Además, el complejo alberga el Museo Arqueológico del Cusco donde encontrarás reliquias del pasado inca y maquetas que revelan la imponente construcción que fue el Coricancha durante el incanato.

Coricancha se construyó durante el reinado del inca Pachacútec (1471-1493). Crédito: Renzo Tasso / PromPerú.
Mirador Cristo Blanco
Llegar al mirador del cerro Pukamoqo -a 5 km de la ciudad- es el plan ideal para contemplar desde lo más alto la espectacular vista de toda la ciudad del Cusco y quedar cautivado por su bello paisaje. El lugar está acompañado por una enorme estatua del Cristo Blanco, construida en 1945.
El barrio de San Blas
Para quienes buscan un momento de distracción por las calles cusqueñas, el pintoresco vecindario de San Blas es el indicado para pasar una tarde de paseo a pie por sus empedrados pasajes.
Ubicado a unas pocas cuadras de la Plaza de Armas y rodeado de antiguas casonas coloniales y numerosos talleres de artesanía, este barrio atrae por su gran oferta de expresiones artísticas. En los tiempos incaicos, San Blas fue también un importante distrito donde vivieron artesanos del Imperio.
Santuario Histórico de Machu Picchu
Considerado como uno de los complejos arqueológicos más visitados del mundo y una de las 7 maravillas modernas, Machu Picchu es también el principal destino turístico del Perú. Visitado cada año por cerca de 1 millón y medio de turistas nacionales y extranjeros, esta ciudadela inca es de imperiosa visita durante tu recorrido por el Cusco.
Su misterioso origen, sorprendente ubicación e impresionante paisaje hacen que conocer esta joya histórica sea una experiencia que quede eternamente marcada en la retina de sus visitantes. La mejor época para visitar el santuario es en los meses de invierno, entre abril y noviembre, cuando no llueve.
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