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peru.travel
Friday, October 16, 2020
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Durante los años 1200 y 1465 d. C., la majestuosa civilización Chimú se asentó en el desierto norte del Perú y tuvo como epicentro la ciudadela de Chan Chan, reconocida como la ciudad de barro más grande de América. Fue a través de imponentes murallas y canales de regadío que los chimúes levantaron esta ciudadela en medio de las dunas, la cual albergaba a cerca de 30 000 habitantes.
Herederos de los Mochicas y los Huari, la cultura Chimú creció y se desarrolló tiempo antes de que los Incas se conviertan en la mayor civilización del continente. Su destreza para construir complejos sistemas de canales para llevar agua a una zona bastante árida, sumado a sus notables trabajos en cerámica y orfebrería, hicieron de esta cultura una de las más importantes de la historia del Perú.
Joya arquitectónica
Al igual que la mayoría de los grandes complejos amurallados, Chan Chan cuenta con un acceso central en la parte norte que comunica al exterior. Desde esta entrada principal hasta el gran espacio abierto de la plaza se pueden apreciar un gran número de pasillos y corredores en forma de laberintos que servían para el tránsito de la población.
Contrariamente a lo que se piensa, Chan Chan no fue una urbe ordenada, pues continuamente se bloqueaban los caminos al interior del complejo. Aun así, podemos apreciar un trazo medido de los espacios internos a través de los años.
Chan Chan está conformado por ocho grandes ciudadelas cercadas que refugiaban en su interior a pequeñas urbes. Estas son: Chayhuac, Uhle, Tello y Laberinto, Gran Chimú, Velarde, Bandelier, Rivero y Tschudi. Cada complejo se encontraba delimitado por una alta muralla de barro de hasta nueve metros de altura, con bases de cuatro metros y medio.

Chan Chan cuenta con un acceso central en la parte norte que comunica al exterior. Crédito: PromPerú.
Ambientes planificados
Los gobernantes y los nobles de mayor jerarquía se establecieron en el centro de la ciudad, en palacios construidos con adobe y barro. Al parecer, cada complejo pertenecía a un gobernante que tenía la necesidad de construir su propia sede de gobierno. En los alrededores, se ubican cerca de 30 recintos con ciertas similitudes con los palacios. Estos tenían pozos de agua, patios y depósitos. En estos espacios vivieron los nobles de menor jerarquía.
Los amplios patios rodeados de muros decorados fueron escenario de diversas actividades, entre celebraciones y rituales. Durante el recorrido por los palacios ceremoniales y administrativos de Chan Chan, podrás observar el gran despliegue escenográfico de bellos frisos en alto relieve que visten sus murales.
Estas paredes muestran diversas representaciones de peces en ambos sentidos, lo que puede interpretarse como las dos corrientes que marcan la costa peruana: la de Humboldt, con dirección al sur, y la del Niño, que proviene del norte. Además, se observan olas, redes de pesca y pelícanos.
¿Cómo llegar a la ciudadela?
Para llegar a Chan Chan, primero debes viajar a Trujillo, capital de la región de la Libertad. Desde Lima, puedes ir en bus, con un recorrido de 7 a 8 horas aproximadamente. El costo fluctúa entre los 60 y los 100 soles dependiendo del tipo de servicio a bordo. Otra opción es ir en avión, con un itinerario de 35 minutos.
Para llegar a la ciudadela desde Trujillo, basta viajar diez minutos en colectivo. En Chan Chan hay un museo de sitio inaugurado en 1990 donde se explica todo el proceso histórico y evolutivo del valle de Moche, y donde además se aprecia diversas piezas que pertenecieron a la cultura Chimú.
Fuentes: National Geographic / demisviajes / arqueologiadelperu / Denomades
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